viernes, 14 de agosto de 2009

VOLVER A RESPIRAR...

Quizás la puerta no era lo único que cerró, pensó… al sentir en seco el golpe en su alma.
Y todo en nombre de un amor poco común, como lo llamaban ellos. Cada uno fue convirtiéndose en un pedazo del otro, y así sin darse cuenta sólo fueron quedando pedazos.
Tomo asiento en el sofá y saben qué, tiro el almohadón al piso como siempre lo había soñado, dejo caer sus zapatos. Pensando cómo seria esto de volver a ser un individuo, cómo pensar sin complacer al otro, cómo opinar sin que te callen, como respirar sin que el aire siempre parezca poco.
Pasaron los días y ella sólo aprendía a ser feliz en su interior, sí hasta recupero su apellido, si, si, también a ello había renunciado el día en que lo acepto como esposo. Él por su parte tenía la pulcritud hecha un departamento, como siempre lo había anhelado, el silencio sería su mayor compañía, y ya no debería leer a Shakespeare para parecer inteligente.
Sentir que el aire entraba hasta el último rincón del alma era algo que no volverían a negociar, vivir como un ser individual, es algo que ellos nunca se lo olvidarían.

Mercedes. 16 Marzo 2.009

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