La soledad lleva tu nombre
Envuelve a esta casa,
no viene desde afuera:
la arrastra quien debiera acompañarme
como un abrigo que ya no abriga
que me pesa en los hombros
aunque no quiera.
No hace falta el silencio:
su voz,
sus pasos,
sus gestos
sus olvidos,
sus críticas destructivas
son un recordatorio constante
de cuánto me falta.
Es una presencia que sólo declara
más que una simple ausencia.
Una soledad doméstica
diaria,
que se sienta en la mesa
Justo en medio de ambos
y nos mira fijo.
Y yo,
intentando no quebrarme,
me descubro añorando
el abrazo que alguna vez existió,
la mirada que extraña,
la piel que desea
mientras él
desarma mi nombre
con indiferencia.
Así se vive:
con alguien ,
pero solo.
Junto a ese ser,
pero lejos.
Respirando la sombra apenas
de un amor que ya no vuelve.
Autor: Mercedes Raquel Enrique 19/03/26- Rosario- Santa Fe - Argentina
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